Jueves 19 de Marzo. Nos despertamos y sin demasiada prisa nos vamos juntando para el desayuno: leche en polvo, cafe soluble, té, cacao en polvo, pan, mantequilla, mermelada y un gran bote de crema de cacao (nocilla de toda la vida…) era basicamente lo que desayunábamos todos los días y como eramos 10 personas a veces era un autentico lio de “pásame esto…” y “pásame lo otro por favor…” y de brazos que se cruzaban sobre la mesa pásando la mantequilla o el pan. Vamos que ya empezábamos el día con unas risas y mucha energía para lo que nos esperaba.
Después del desayuno y terminar de hacer la mochila nos ponemos en marcha.

A un ritmo pausado dejamos atrás Imlil (1740 m.) y comenzamos a subir de forma muy progresiva y ya desde el principio vamos muy atentos a todo lo que vemos fascinados por la belleza y lo especial del lugar.
Atravesamos primero una zona arbolada a través de la cual va el camino paralelo al curso del rio.

Después se van sucediendo las zonas aterrazadas que utilizan para cultivos mientras vamos ganando altura. Las mulas que en un principio iban por detrás en seguida nos adelantan… ¡¡Si es que 4 patas dan más que dos!!! y además ¡¡llevan hasta cartones de huevos!!!

Poco a poco llegamos al precioso pueblo de Armed, pueblo de Ibrahim, nuestro guia de Montaña.

Hay que ver hasta donde llega la coca-cola…

Más adelante y tras dejar Armed a nuestras espaldas llegamos a una gran planicie que sirve de recogida de aguas de todos los riachuelos y arroyos que bajan de la parte alta del valle y que también esta llena de terrazas de cultivo a ambos lados de las laderas. Como aquí el deshielo no ha hecho más que empezar todavía no hay mucho agua. Aún así hay diferentes cauces y aunque no es dificil cruzar y sortear los riachuelos se hace bastante entretenido. Y sino que se lo pregunten a Hasan, nuestro cocinero:

Seguimos subiendo y ya se ven las montañas nevadas cada vez más cerca…

Vamos en dirección al santuario Sidi Chamharouch (2310 m.), un lugar de peregrinación exclusivamente reservado a los árabes musulmanes (los berebéres por ejemplo no pueden pasar aunque son musulmanes también…). Hasta este punto del camino es normal cruzarse con gente que sube o baja del santuario y entre ellos con mujeres que van tapadas hasta las cejas o se tapan la cara al cruzarse con nosotros. Casi al llegar al lado del santuario se cruza el rio por un puente y hay una bonita caida de agua:

Subimos un poco más y llegamos a una zona con alguna tiendecita de recuerdos y donde sirven té y un rico zumo de naranja que tuvimos la suerte de probar el día que nos bajamos… La vista desde aquí no tiene desperdicio ya que estás justo encima del santuario:

Nos tomamos un té recien hecho y algo de frutos secos que llevábamos y tranquilamente seguimos para arriba. Va apareciendo más nieve a medida que ganamos altura y pasamos por una zona en la que se alterna nieve con pedrera. Aquí nos cruzamos con un grupo de chavalxs que venían en el mismo avión que nosotros desde Madrid y que nos preguntaron si teníamos reserva en el refu ya que ellos iban sin ella. Además nos juntamos con otro grupo que baja también con mulas y porteadores y hay un poco de rifi-rafe entre ellos por ver quien pasa primero y por donde… hay algún momento de discusión pero como es lógico no entendemos nada de lo que dicen… al final algunos optan por bajarse con las mulas un poco más abajo del camino y derriban algunas piedras a modo de puentes improvisados para que las mulas puedan pasar sin peligro por las zonas más inestables. A nosotros la escena nos parece un poco cómica y al parecer a nuestro guia y sus porteadores también porque según nos vamos se hinchan a reir por lo que ha pasado.

Nos empieza a caer agua-nieve y nos ponemos las chupas… ¡empezamos bien!! con la de nubes que había era más que predecible.

Las precipitaciones no duran mucho y un poco más adelante cuando ya la nieve tapa todo el camino paramos para descansar y tomar un “pincho” que nos prepara Hasan a base de pan, caballa, queso y algo parecido a chope pero que nadie sabemos que puede ser… “perro” nos dice Hasan entre risas… ¡¡que bromitas que se gastan estos berebéres!! jaja!! Pues está bueno el perro!!! y con su toque picante y todo oye!!
Aquí también nos cambiamos de botas y lxs que van esquiando que son la mayoría del grupo preparan sus esquís y sus pieles de foca.

A partir de aqui nos separaríamos los de los esquís y los de “infanteria”. Al loro con el color de la nieve!! La nieve “morena” se pone así por que cae junto con arena del Sahara que está a dos pasos de aquí…

La hilera de puntos que se ve abajo son el grupo de esquiadores:

Aquí mis dos compas de infantería ya muy cerca del refugio:

Y aquí dos de los porteadores que venían detrás nuestro:

Mis dos compas de infantería, Juan y Diego ya delante del refugio:

Y yo mismo con Juan en el mismo sitio:

Un poco después llegan los esquiadores…

Y nos juntamos todxs en la puerta del refugio del Toubkal. Este refugio pertenece al CAF (Club Alpino Francés) de Casablanca y está a 3207 m.

En total hemos tardado 5 horas más las paradas en salvar 1500 metros de desnivel. Estamos algo cansados y tenemos que reponernos ya que al día siguiente queremos subir al Toubkal. Nos organizamos en el refu y después de tomarnos otro té que nos sirven amablemente hacemos asamblea ya que el tiempo sigue siendo malo y nos estamos planteando intentar primero el Ras y el Timesguida que están algo más bajos ya que se supone que la previsión era que mejorara al día siguiente y así asegurarnos la ascensión “estrella” al Toubkal. Tras muchas deliberaciones y cuando ya casi teníamos decidido subir primero al Ras y al Timesguida, Ibrahim nos convenció que al día siguiente haría bueno, con lo que fiándonos totalmente de su criterio cambiamos nuevamente de planes y volvímos a poner en mente al gigante del Atlas.
Tarde/noche de refugio, chimenea, más cous-cous, harira y té y a ver que tal la primera noche a 3000 metros… Para mi y también para algunxs de los que ibamos era nuestra primera experiencia así, nuestras primeras noches en altura, nuestros primeros cuatromiles… Apenas un ligero dolor de cabeza que no pasó a más y ni siquiera me hizo tomarme nada y dormí casi mejor que las dos noches anteriores… Molestaron más los ronquidos de algún “oso” austriaco que la altitud… Pero había que dormir, mañana por fin… ¡¡¡el Toubkal!!!
