6 y media de la mañana. Suena el despertador y un jolgorio de bostezos, saltos desde las literas, cremalleras abriéndose y cerrándose, bolsas de plástico, hierros y botas que marcan la sinfonia habitual de una mañana cualquiera a estas horas en un refugio de alta montaña.
A las 7 el desayuno. Lo mismo que ayer. Nos afanamos en comer bien porque seguro que lo vamos a quemar rápido…
Una hora más tarde tras ponernos todos los trastos (incluido el arva y un walkie para comunicarnos entre el grupo de infantería y el de esquiadores) nos podemos en marcha.
La ascensión comienza en la parte posterior del refugio en dirección SE para coger el llamado Ikhibi Sur. Comienza por una rampa que es la parte más inclinada de toda la ruta.

Se pasa rodeando unas cascadas de hielo que el día anterior vimos escalar yendo hacia una zona rocosa en la que se alcanza un primer colladito en el que paramos a resollar un poco.

Algunos de los compañerxs esquiadorxs subiendo por las primeras rampas:

Seguimos subiendo para llegar a un segundo resalte que da paso al “bosque de rocas”

Seguimos ascendiendo ya por encima de los 3500 metros. Sin prisa pero sin pausa… aquí con el Tadat y su dedo al fondo:

Ya se iba intuyendo el falso collado y la parte alta de la montaña seguía envuelta en nubes. Según subiamos no parabamos de pensar en que se despejara al menos a nuestra llegada a la cumbre… ¡¡inshalah!!! como decía nuestro guía.

Al pasar el falso collado aparece una vaguada grande y a la izquierda ya se ve la parte alta rocosa del Toubkal y a la derecha el Toubkal Oeste.

Los esquiadores habían tirado por delante ya que uno de los compas que venían andando iba más lento e íbamos esperándole. Como no se les veía pensé que habían tirado por la ladera y como había huella y se veía a gente subiendo pues tiré para arriba… Detrás venían mis compañeros de infantería, Diego, y Juan detrás que subía más despacio.

Al poco de comenzar a subir por la ladera me suena el walkie… era Laura, mi compañera, diciéndome que estaban en el collado del Toubkal (que en realidad estaba al fondo de la vaguada pero no se veía…) y que habían parado a comer algo y beber. Como ya estaba en plena ladera, había huella, y se veía bien la cosa, decidí tirar para arriba yendo a la cabeza del grupo.

Estaríamos entre los 3800 y los 3900 metros y ya se notaba a la hora de subir. La táctica era subir un tramo corto y pararse a recuperar un poco la respiración, contar hasta 20 y seguir otro trozo, y así toda la parte final. A media ladera adelanté a un montañero que subía chungo no se si de cansancio o de mal de altura… de hecho un poco más arriba bajaban un guia con un cliente y el guia se puso a pegarle gritos diciéndole que bajara. Gritaba ¡peligro!! ¡¡bajar!! ¡¡bajar!! Luego nos enteramos que iban todos juntos y el guia le echó una bronca de la ostia al montañero que adelanté porque subía chungo por la altura y se había encabezonado en subir como fuera… cuando bajaron el guia y el otro cliente y se cruzaron con él todavia le quedaría unos 40 minutos o una hora larga al ritmo que subía… Aquí se ve al susodicho momentos antes de que le adelantara:

Yo ya seguía para arriba siguiendo la huella y por delante de mi no veía a nadie. Sabía que había alguien por arriba porque les había visto antes pero ya no les veía, con lo que la sensación era de subir solo pero disfrutando a tope. Ya se veían las rocas de la cresta las cuales tenía que rodear por la izquierda:

Aqui ya estoy cerca de las rocas. Después de esto hay que hacer un flanqueo por debajo de la cresta, con unas rampas a tu izquierda que como esté la nieve dura te puede dar la risa… pero la nieve estaba buena y con los pinchos se iba seguro y sin problema:

Después del flanqueo se va subiendo otro poco con tendencia hacia la derecha y aparece la parte final de la ruta aunque todavia no se llega a ver el vertice de la cumbre.

Aquí ya estaba un poco mosqueado porque no sabía con certeza que fuera por el camino bueno y como no veía el vértice de la cima no me daba buena espina, pero seguí caminando y al poco comenzó a asomar el vértice y una de las personas que iban por delante y que estaban llegando a la cumbre:

Y por fin en la cumbre del Toubkal de 4167 metros y techo del Alto Atlas y por tanto del Norte de África y del Pueblo Berebér. La respiración entrecortada y un sentimiento de felicidad fueron mis primeras sensaciones. Además las nubes se habían alejado y se había despejado el cielo y la vista era alucinante… Saludos efusivos a la gente que había en la cumbre que eran un grupo de Valencianos y unos austriacos que estaban también en el refu (uno era el oso roncador…) y a esperar al resto que fueron llegando poco a poco.
Aquí os dejo algunas fotos desde la cumbre…
El Ras y el Timesguida:

Laura (mi compañera) e Ibrahim (nuestro guía) al llegar poco después:

Aquí salgo yo con los austriacos, uno de los valencianos (el otro estaba haciendo la foto…) Ibrahim y Laura:

Aquí con las tres chicas del grupo, Ibrahim y la bandera Comunera!

Esta con mis compañeros de infantería (Juan y Diego) y con Jesús, el padre de mi compañera:

Y por fin todo el grupo (falta Luis uno de los Araneses que estaba haciendo la foto…)

Proximamente os dejaré un pequeño video que grabé en la cumbre pero antes tengo que arreglarlo un poquillo porque giré la cámara y sale la imagen “tumbada”.
Y después de comer algo y beber, muchas fotos con todas las cámaras y unas risas, nos volvemos a separar los esquiadores de los de infantería e iniciamos el descenso:

La parte del flanqueo por debajo de la cresta la hacemos con más cuidado, aunque no hay problema porque la nieve ya va estando más blanda y en cuanto pasamos este tramo un poco más delicado bajamos dejándonos caer a toda velocidad, ya que las nubes vuelven a hacer acto de presencia. ¡¡hay que ver lo que cuesta subirlo y lo poco que se tarda luego en bajarlo!!! jaja!!

Después ya no tengo más fotos porque a mitad de la bajada se empezó a cerrar la cosa y cuando estábamos a puntos de bajar por la última rampa al lado del refu se puso a nevar… para entonces los esquiadores hacía rato que habían llegado (¡¡que envidia!!!!) y finalmente llegábamos al refu tras dos horas de bajada y algo mojados por la nieve. Ya nos aguardaba el té caliente y un buen plato de pasta al estilo Berebér que nos reconfortaron cuerpo y espíritu. Berebér-whisky es como llamaban al té los berebéres entre bromas… ¡¡y como entraba!!!
Por la tarde conversaciones sobre lo que nos depararía el día siguiente, sobre todo por el tiempo ya que no paraba de nevar. Estábamos contentxs de habernos decidido primero por el Toubkal ya que si al día siguiente no podíamos hacer el Ras y el Timesguida la “espinita” que se nos quedaría a todxs clavada sería algo menor…
Siguió nevando hasta la noche y luego el cielo se despejó dejando ver un techo de estrellas alucinante. A ver como estaría la cosa al día siguiente… Otra vez, inshalah!!!
SIGUE EN LA CUARTA PARTE